Stress crónico: ¿Desajuste evolutivo?

  Por Néstor Sánchez  /  

El otro día, mi sobrino de 10 años me decía que estaba estresado. Me impactó. Creo que yo a esa edad no sabía ni que podía tener de eso.

Es impresionante como el término stress ha calado en nuestras vidas. Expresiones como “que stress que llevo ” forman ya parte de nuestro día a día. Parece que sentir en un momento u otro esta sensación es algo normal.

Múltiples son las consecuencias que esta vida tan ajetreada genera sobre nuestra salud.  Así que me gustaría que reflexionemos sobre este hecho desde el marco evolutivo en que solemos movernos.

Que es el stress:

Definimos stress como un estado en el que ante un desajuste en nuestro equilibrio interno (homeostasis) o la percepción de que este equilibrio se ve amenazado; reaccionamos mediante un complejo repertorio de respuestas adaptativas para recuperarnos.  Estas respuestas se seleccionaron para responder a los típicos peligros que han amenazado  a los seres humanos durante la mayor parte de su historia.

Cómo reacciona mi cuerpo ante un stress:

Durante un stress mi cuerpo se prepara para la supervivencia. Mi sistema nervioso central aumenta la atención, la capacidad cognitiva y la alerta. En la periferia se aumenta la oxigenación, la nutrición al cerebro, al corazón y al músculo, aumenta el tono de mi sistema cardiovascular y respiratorio y también la producción de energía.

A su vez todo aquello que no tenga que ver con la supervivencia es inhibido. Así si el stress se alarga, aspectos como la digestión, la reproducción, o la regeneración se ven notablemente afectados.

Para que nos entendamos, la respuesta al stress prepara a mi cuerpo para que ante el peligro pensemos (esta respuesta es exclusiva de los humanos) y, si hace falta, nos escapemos o luchemos.

Este tipo de respuestas se seleccionaron para responder a los típicos peligros que ha sufrido la humanidad la mayor parte de su historia que eran:

  1. La falta de alimento.
  2. La falta de líquido.
  3. La infección de un patógeno.
  4. Encontrarse un adversario.
  5. Exponerse a un peligro.
  6. Sufrir algún daño de tejido.

Por tanto si sufres algunas de estas situaciones tu cuerpo sabe como responder de manera óptima. Llevamos miles de años combatiendo estos peligros y tú por haber llegado hasta aquí eres descendiente de todos aquellos que sobrevivieron a estos peligros.

El problema es que actualmente los peligros son otros pero las respuestas corporales siguen siendo las mismas y eso nos hace sufrir.

A este situación se le ha llamado el desajuste evolutivo.

El desajuste evolutivo:

Si hay algo que nos diferencia del resto de animales es nuestro cerebro. La relación del peso total/peso cerebral (coeficiente de encefalización) supera con creces la de cualquier otro mamífero. Básicamente nuestro cerebro es nuestra principal arma de supervivencia.

Nuestro cerebro es capaz de anticipar peligros y de desarrollar estrategias creativas ante las dificultades lo que nos confiere el estatus de el animal con más capacidad de adaptación. Si os fijáis la especie humana es capaz de vivir en múltiples entornos, desde el desierto al ártico.

No somos el animal más adaptado pero si el más adaptable.

Una de las funciones que cumple este órgano, es evaluar el entorno y anticipar peligros. Si percibe que el entorno es agresivo reaccionará alarmándose.

El problema y de aquí el término de desajuste evolutivo es que solemos vivir en entornos ambientales, sociales y culturales que mi cerebro interpreta como agresivos.  El 99% de las generaciones humanas han vivido en un entorno natural. Lo que en su momento fue inevitable ahora se ha transformado en una necesidad. Nuestro hábitat es natural.

Solo tenéis que comprobarlo vosotros mismos observando una de estas dos fotos y cuales son las sensaciones que sentís.

urbanización con stress

Al observar naturaleza nuestro cerebro siente paz y nuestras funciones vitales se calman.  Nos encontramos en nuestro hábitat (o, al menos, eso es lo que siente mi cerebro).

Al observar cemento nos alarmamos.

Y esto es solo un ejemplo. Cada vez se hace más evidente como  aspectos habituales de nuestro día a día son nuevos para nuestra fisiología y percibidos como peligrosos.

Estos son algunos ejemplos:

  • Habitat no natural.
  • No exposición al sol.
  • Polución.
  • Comida que no nos pertenece.
  • Individualismo: Somos un animal ultrasociable.
  • No tenemos la cantidad de músculo que necesitamos.
  • Recompensas secundarias (dinero).
  • Ritmo de vida.
  • Pérdida de viejos amigos ( microbioma).
  • Tabús: emocionales, sexuales.

Por tanto la teoría del desajuste evolutivo postula que hemos sido seleccionados para vivir en una condiciones concretas. Cuando estas no están reaccionamos alarmándonos y produciendo con mayor facilidad una respuesta de stress. El stress nos prepara para peligros del pasado por lo que nuestra respuesta corporal no soluciona el peligro y por lo tanto y la respuesta corporal se perpetúa.

Al alargarse en el tiempo, lo que de manera aguda fue un beneficio puede transformarse incluso en una patología:

Peligro Ancestral Respuesta adaptativa Patología si perdura
Falta de comida Conservar energía Síndrome metabólico /obesidad
Deshidratación Conservar líquido y electrolitos Hipertensión / retención de líquidos
Infecciones Potente reacción inmune Autoinmunidad / alergia
Adversarios Aumentar alarma y miedo Ansiedad / alergia
Peligros Recogimiento social Depresión
Daños en el tejido Aumentar tensegridad tisular. Síndromes dolorosos /síndromes de fatiga.

 

Antídotos:

DESAJUSTE ANTÍDOTO
Habitat no natural Visitar la naturaleza. Recuerda este post
No exposición al sol Exponerte al sol media hora diaria. Recuerda este post
Polución Visitar la naturaleza
Comida que no nos pertenece Come aquello a lo que estés adaptado. Recuerda este post
Individualismo: Somos un animal ultrasociable Cultiva tus amistades. Recuerda este post.
No tenemos la cantidad de músculo que necesitamos. Muévete con coherencia. Recuerda este post.
Recompensas secundarias (dinero) Come con hambre, bebe con sed, haz el amor con ganas. Recuerda este post
Ritmo de vida Dedica espacios diarios a no hacer nada. Medita.
Pérdida de viejos amigos (microbioma) Evita la hiperhigiene. Consume productos fermentados. Recuerda este post
Tabús: emocionales, sexuales. Expresa lo que sientes. Acepta tus emociones.

Conclusiones:

La respuesta al stress es una reacción muy útil para los peligros básicos que nos han acechado a lo largo de nuestra historia.

El stress era una respuesta intensa corta y pasajera. La mayor parte del tiempo debemos vivir en calma.

Los peligros han cambiado pero nuestra respuesta corporal no. Por lo que con facilidad esta respuesta se cronifica.

Volver en la medida de lo posible a ofrecer a nuestro cerebro aquello que le de calma es el gran antídoto ante el stress crónico.

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