La importancia del Intestino en nuestra salud

Uno de los principios fundamentales de la nutrición basada en la evolución,  es evitar los alimentos que dañan el revestimiento del intestino. Hoy os presentamos las razones de porqué es tan importante tener nuestro intestino en óptimas condiciones.

Conociendo el intestino:

En esencia, el intestino es un tubo largo y arrugado. En el interior de este tubo, la comida es digerida por las enzimas y las bacterias simbióticas residentes rompiendo los componentes de nuestra comida a sus formas más simples: las proteínas se descomponen en aminoácidos; los carbohidratos se descomponen en monosacáridos  y  las grasas se descomponen en ácidos grasos. Lo que no puede ser digerido por nuestro cuerpo se excreta como residuo. Interesantemente, una sola capa de células altamente especializadas (llamadas enterocitos) es la encargada de mantener fuera lo que debe ser excretado y absorber el resto. Estos enterocitos tienen pues dos funciones muy específicas: 1) transporte de los nutrientes digeridos desde el lumen intestinal  al interior del cuerpo 2) Impedir que se absorba cualquier otra cosa que no sean nutrientes.

Tras  los enterocitos, encontramos 2 partes importantes del  sistema digestivo:

1) Células inmunitarias residentes en el intestino cuyo trabajo es proteger contra los agentes patógenos que podrían colarse accidentalmente  a través de los enterocitos; y 2) una red de vasos sanguíneos y vasos linfáticos que llevan los nutrientes digeridos de nuestros alimentos a los tejidos de nuestro cuerpo que los necesiten (los aminoácidos y monosacáridos son transportados a través de la sangre, mientras que los ácidos grasos son transportados a través del sistema linfático).

El Intestino permeable:

Un “intestino permeable” se produce cuando cualquiera de los enterocitos está dañado o las proteínas que forman el estrecho vínculo entre estas células para mantenerlas juntas como una capa sólida esté también dañada (o alterada). Cuando esto sucede, se crean agujeros microscópicos a través de los cuales algunos de los contenidos del intestino pueden filtrarse en el torrente sanguíneo o el sistema linfático. Lo que se escapa no son grandes trozos de comida sino una combinación de muchos patógenos diferentes: proteínas digeridas de forma incompleta, bacterias o fragmentos bacterianos o una variedad de sustancias tóxicas o productos de desecho que normalmente se excretan.  Es hecho es bastante dramático equiparable a que un día llegues a tu casa y te encuentres a alguien durmiendo en tu cama,  y por tanto tu cuerpo reacciona de manera potente. Es decir, dado que estas sustancias no deberían sobrepasar la barrera intestinal,  el cuerpo reacciona activando el sistema inmune como protección a los nuevos “invasores” . La respuesta es tan importante y mantenida en el tiempo que el cuerpo puede acabar cometiendo errores y atacar incluso a células propias (estamos tan enfadados que gritamos a quien no se lo merece…). De hecho múltiples  estudios muestran como estos ataques juegan un papel en el desarrollo de enfermedades autoinmunes como la de Hashimoto y la diabetes tipo 1, entre otras.

Aún más,  expertos en biología de la mucosa como Alessio Fasano ahora creen que el intestino permeable es una condición previa para el desarrollo de  la autoinmunidad.

Esto a primera vista puede parecer muy osado aunque lo diga un catedrático de Harvard como Fasano pero si lo reflexionamos veremos que no lo es tanto.

La superficie intestinal ocupa como mínimo unos 100 metros cuadrados. Esa superficie está plagada de bacterias, toxinas y productos de deshecho. Es comprensible que dado que es una gran superficie a proteger una parte importantísima  de nuestra respuesta defensiva dependa de cómo se encuentra nuestro intestino. En el momento en que se empiezan a “colar” sustancias tóxicas o bacterias porque el epitelio intestinal a perdido su integridad, se produce una activación inmunitaria desmedida que acarrea una inflamación sistémica.

Esta inflamación puede afectar no sólo al intestino en sí, sino también a otros órganos y tejidos como  el sistema esquelético, el páncreas, el riñón, el hígado y el cerebro.

Este es un punto crucial pues no se tiene que tener necesariamente  síntomas intestinales tener un intestino permeable.  El Intestino permeable puede manifestarse como problemas en  la piel como el eccema o psoriasis, insuficiencia cardíaca, enfermedades autoinmunes que afectan a la tiroides (de Hashimoto) o las articulaciones (artritis reumatoide), enfermedad mental, o como explicamos en un post anterior depresión.

La autoinmunidad cada vez más a fondo: La zonulina.

Los investigadores han identificado una proteína llamada zonulina que parece estar desregulada en la permeabilidad intestinal tanto de los seres humanos y como  otros animales. Los investigadores encontraron que en muchas, si no la mayoría, de las enfermedades autoinmunes – incluyendo la enfermedad celíaca, la diabetes tipo 1, la esclerosis múltiple, la artritis reumatoide y la enfermedad inflamatoria intestinal – se encontraron niveles anormalmente altos de zonulina y un intestino permeable. De hecho,  los investigadores han encontrado que pueden inducir  en animales de laboratorio una diabetes tipo 1 casi inmediatamente al provocarles un intestino permeable y  exponerlos a niveles elevados de zonulina.

Sabemos pues que un intestino permeable es responsable al menos en parte del desarrollo de múltiples enfermedades y cada vez conocemos mejor los mecanismos de acción de porqué esto ocurre. Será por tanto importante definir cuales son los factores principales que pueden provocar fallos intestinales.  Aquí os dejo los más importantes:

Factores principales que inducen permeabilidad intestinal:

  • El trigo: Tal y como hemos explicado en post anteriores, el trigo es uno de los factores dietéticos más nocivos para nuestra salud intestinal.
  • Medicamentos que destruyan nuestra flora intestinal o afectan la integridad del epitelio: Antibióticos,  Antinflamatorios no esteroideos, antiácidos
  • Factores que afecten a la regeneración del epitelio: El stress o diferentes desequilibrios hormonales.

Una vez conocida la importancia de mantener una buena integridad intestinal la pregunta necesaria es ¿podemos hacer algo si nuestro epitelio intestinal ya está afectado?  Os avanzo para vuestra tranquilidad que muchas cosas y os prometo un post explicativo para la semana que viene explicándolas al detalle.

Hasta la semana que viene.

Néstor Sánchez

Néstor Sánchez Férez

Amante de la fisiología humana, el entrenamiento y más, Néstor, co-fundó Mammoth Hunters después de ayudar a Oriol mejorar su rendimiento deportivo y salud. Es un nutricionista clínico, entrenador y terapeuta. Además de Mammoth Hunters Néstor tiene una clínica donde ayuda a centenares de personas a estar más sanas.

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