Desintoxicar el cuerpo: cómo hacerlo en 3 pasos

En los tiempos modernos todos buscamos desintoxicar el cuerpo debido al constante contacto con elementos presentes en el aire debido a la contaminación o en la comida debido a la industria.

Pero, ¿te imaginas que para desintoxicar el cuerpo haya que intoxicarlo precisamente?

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Como muchas veces hemos contado, el Homo Sapiens aparece en el planeta tierra hace aproximadamente 160 mil años. De toda su historia, la mayor parte la ha vivido en unas condiciones determinadas enmarcadas en lo que se conoce como el Paleolítico.

El hecho de que el 99% de las generaciones humanas hayan vivido bajo las condiciones del Paleolítico hace que en general se considere que nuestra fisiología está mejor adaptada a estas condiciones que a las llegadas recientemente a partir de la revolución agrícola e industrial.

¿Cómo nos intoxicamos?

En los últimos años, bajo el paraguas de lo que llamamos el movimiento Paleo, se ha ido evidenciando cómo recuperar ciertos hábitos de la era paleolítica como evitar los cereales o lácteos, que nos dé el sol, estar en contacto con la naturaleza, movernos o sufrir estrés solo de manera puntual y limitada en el tiempo nos sienta bien.

Lo que desde el mundo Paleo olvidamos, es que el ser humano ha sufrido una segunda gran transición epidemiológica, la revolución industrial, es decir, el paso desde una economía rural basada fundamentalmente en la agricultura y el comercio a una economía de carácter urbano, industrializada y mecanizada.

Este último gran cambio que trae consigo la modernidad es radical y muy reciente por lo que debemos darle al menos el mismo peso que a la aparición de la agricultura y ganadería.

Hoy me centraré en una de las consecuencias que ha traído este gran cambio. Los residuos de nuestras propias creaciones, los tóxicos. Porque la evolución no ha podido prepararnos para nuestras propias creaciones.

Tanto el humo de los coches como el plástico de las aguas o los metales pesados de los pescados contienen sustancias biológicamente activas que afectan a nuestra salud. Para contrarrestar sus efectos a veces no es suficiente con no comer gluten o tomar más sol.

Para poder vivir en salud en este entorno, debemos estimular los sistemas de limpieza como nunca antes hemos hecho.

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¿Cómo desintoxicar el cuerpo?

Para poder explicar cómo, vamos a generar turno doble de nuestros basureros, primero debo explicar cómo funciona normalmente el cuerpo.

Ante una alarma, en un momento inicial, el cuerpo va a activar el mecanismo de protección celular primario basado en el aumento de producción y actividad de los antioxidantes.

Cuando el peligro se mantiene o es excesivo, el cuerpo reacciona activando el sistema inmunitario.

El problema es que para la activación del sistema inmunitario, apagamos la defensa antioxidante puesto que el sistema inmune funciona por carga oxidativa. Digamos que si el peligro es potente el cuerpo entiende que debe ser generado por un patógeno y se inflama para protegerse.

Esta respuesta ha sido la óptima a lo largo de la mayor parte de la humanidad puesto que efectivamente los grandes peligros eran los patógenos.

Actualmente, el problema es que aunque el peligro puede ser el contacto excesivo y constante con una toxina, el cuerpo siga entendiendo que para defenderse debe inhibir los mecanismos de limpieza antioxidantes.

Como hemos comentado, nunca antes habíamos tenido un contacto tan permanente y masivo con tóxicos ambientales por lo que la solución para desintoxicar el cuerpo habría que ser activar el sistema de limpieza de antioxidantes.

Como explica el paradigma clásico de desintoxicación, durante el proceso podrían existir déficits de sustancias esenciales que participan de las reacciones de desintoxicación.

La suma de factores, va a determinar la capacidad individual para desintoxicar y va a ser, una de las razones por las que se active prematuramente el mecanismo de protección frente a una alarma: bloqueo de los sistema antioxidantes para favorecer la respuesta inmunitaria inflamatoria que, teóricamente, nos proteja.

A la práctica, éste bloqueo permanente va a provocar un incremento de la carga oxidativa, un ambiente tóxico y un proceso inflamatorio crónico.

Sin pruebas específicas resulta complicado saber si una persona tiene bloqueado su sistema antioxidante.

Se puede intuir dicha situación si su capacidad de protección a elementos estresantes producen reacciones inmunológicas desproporcionadas c omo ser muy reactivo al humo del tabaco o a olores de productos tóxicos, o que tengas procesos de hiperpigmentación en la piel (como un melasma, o manchas típicas del envejecimiento).

Además, el incremento de la carga oxidativa puede desbalancear el sistema inmunológico y provocar que aparezcan eccemas, alergias inespecíficas, o procesos inflamatorios crónicos.

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Desintoxicar el cuerpo en tres fases

Una vez conocido el desajuste evolutivo que sufrimos por un cambio de ambiente extremo al que nuestro cuerpo no se ha adaptado, os presentamos un protocolo de solución.

Fase 0: Aporta coherencia a tu entorno

Esta fase la llamamos “fase cero” porque es la base de nuestra salud, y se debe mantener el máximo tiempo posible para mantener el proceso de desintoxicar el cuerpo como un hábito.

Vive en espacios libres de contaminantes o al menos visítalos. Pasear por la playa o acudir a la naturaleza serían algunos ejemplos.

Consume comida ecológica: Disminuirás así una cantidad importante de los tóxicos a los que te ves expuesto. Puedes ver los beneficios de consumir alimentos ecológicos aquí.

Toma el sol, medita 5 minutos al día, come sano y haz deporte: En general solo con mantener estos hábitos conseguiremos un sistema inmune saludable, capaz de luchar contra patógenos de manera potente y resolutiva.

Cuando las respuestas inmunitarias son cortas, el resto del tiempo tu capacidad de desintoxicar puede funcionar.

Fase 1: Mantén tus vías de salida de las toxinas libres: 6 semanas

Cuida tu riñón:

Recupera tu sensación de sed bebiendo de manera abundante (no a pequeños sorbos) cuando sientas sed. Bebe agua con minerales. Puedes tomar durante un mes zumo de limón rebajado con agua. Si quieres saber más sobre la hidratación, puedes leer este artículo.

Cuida tu piel:

Evita los antitranspirantes. Disfruta sudando practicando actividad física de manera regular. Si tienes la posibilidad, toma una sauna dos veces por semana. Toma baños de agua marina. Si eres de los que te cuesta sudar, quizás tengas que cuidar más y mejor tu hidratación.

Cuida tus pulmones:

Si aún no has dejado de fumar, éste puede ser un buen momento. Practica actividad física aeróbica, mantén la humedad de tu habitación entre un 50-60% (principalmente si utilizas calefacción), y una vez más asegúrate estar bien hidratado.

Mantén tu reserva alcalina consumiendo gran cantidad y variedad de minerales de frutas, verduras y tubérculos, así como agua de coco o agua con gas natural (sin gas añadido).

Cuida tu intestino:

Ve al baño a diario, como mínimo 1 vez al día. Recuerda que también tenemos un post muy interesante sobre cómo recuperar la salud de tu intestino.

Consume suficiente fibra: Básicamente Pectinas (zanahoria, manzana y plátano cocinado) Almidón resistente (patata cocida, plátano macho) Fructanos: espárragos, alcachofas y cebollas y mucílagos (algas y chia). Recuerda que un exceso de fibra pueda generar algo de disconfort. Sabrás que te pasas con la fibra si empiezas a perder amigos o te dejan solo en el metro a causa de tus gases.

Evita antinutrientes: deja de lado cereales, legumbres y lácteos.

Si no consigues ir al baño a diario, te sientan mal las comidas grasas, tienes la lengua cubierta por una fina caba de saburra, o tu color de piel es amarillenta, puedes tomar en ayunas 1 cucharada de aceite de oliva seguido de 1 cucharada de zumo de limón y unas gotas de un extracto de plantas amargas con efecto colagogo y colerético.

Ayuna. Deja espacio entre las comidas para que el propio sistema intestinal haga su limpieza. Un día dedicaremos un post a este sistema llamado migrating motor complex.

Fase 2: Elimina los bloqueos sobre tus defensas antioxidantes: 3 semanas.

Trata cualquier infección recurrente o mal resuelta, como aquel hongo en la uña que tienes olvidado, o ese resfriado que no acaba de marchar. Para ello te recomendamos superalimentos como el ajo, la cebolla, el puerro, las setas y el propóleo.

Para desintoxicar el cuerpo asegúrate que consumes suficientes vitaminas y minerales antioxidantes en tu dieta (vitamina C, vitamina E, vitamina A, selenio, zinc, cobre). Para ello, incluye 150 gramos de hígado ecológico a la semana, marisco 2-3 veces por semana, varias veces a la semana huevos de gallinas criadas en libertad, así como tus raciones diarias de fruta y verdura.

Además, puedes tomar 2 veces por semana un concentrado de vitaminas, en forma de licuados de vegetales (manzana, zanahoria, jengibre, remolacha…).

Recuerda que mientras tengas un bloqueo de tus genes antioxidantes, estas preciadas vitaminas van a ser las encargadas de evitar que sufras procesos derivados de la oxidación excesiva, como una pérdida de inmunoregulación (p.e. alergias, eccemas…) o procesos inflamatorios (artritis, dolor lumbar…).

A pesar del bloqueo de tus genes antioxidantes, trata de estimular la actividad antioxidante:

  • Consume brotes de brocoli en abundancia
  • Añade wasabi a todas tus comidas
  • Toma un mínimo de medio litro de te verde al día
  • Adereza todas tus comidas con cúrcuma.

Fase 3: Sobre estimula tus defensas antioxidantes: 3 semanas

Consume durante 5 días de forma masiva los siguientes compuestos y descansa 2 días. Repite este proceso durante 3 semanas. Existe evidencia reciente que tras ciertos días el cuerpo se adapta a nuestro estímulo, es por ello que realizamos este protocolo de sobreestimación descanso para desintoxicar el cuerpo.

Azufrados: Cebolla, ajo, puerro, vísceras de animales

Bioflavonoides: Apio, hinojo, perejil, albahaca, romero, tomillo, regaliz, canela, cúrcuma, jengibre, calabaza, zanahoria, calabacín y frutas de color oscuro.

CONCLUSIÓN

Vivimos en cuerpos antiguos, con defensas antiguas para peligros modernos. Un factor clave para desintoxicar el cuerpo es hacerle sentir que se encuentra en su hábitat. Además de eso, existen situaciones en las que debemos enseñar al cuerpo cuál es la respuesta óptima para estos nuevos peligros.

Porque como les digo a mis pacientes:

“La puerta de la felicidad se abre hacia atrás”

También, puedes aprovechar esta Dieta Detox de una semana para que alimentación sana sea parte de tu proceso de desintoxicación.

PD: Este post ha sido realizado conjuntamente entre Pau Oller y Néstor Sánchez

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  1. Me gustó mucho el artículo pero siendo vegetariana se me complica en este punto: “Evita antinutrientes: deja de lado cereales, legumbres y lácteos” más que nada con las legumbres que es lo que me indicaron como fuente de proteínas además del huevo.

  2. Consume brotes de brocoli en abundancia
    Añade wasabi a todas tus comidas???
    Toma un mínimo de medio litro de te verde al día
    Adereza todas tus comidas con cúrcuma.???
    Cuidado con estos consejos… Ciertos alimentos en exceso pueden ser nocivos.

  3. Me gustaría qué hicieseis un artículo para los que tenemos hipercolesterolemia familiar y no podemos o no queremos tomar las famosas estáticas. Este proceso que habéis explicado también sirve para desintoxicarnos de dicho medicamento que he tomado durante años y me estaba matando ?????