Depresión: enfermedad o síntoma (2ª parte)

En el post anterior aprendimos que la depresión puede ser un síntoma de una inflamación silente. Así que, como lo prometido es deuda, aquí os dejamos las causas más comunes de inflamación y depresión y una pequeña reflexión final. Cada una de las causas merecería un post específico así que en esta me he limitado a realizar una pequeñísima explicación para que quien quiera pueda investigar por su cuenta.

Dieta

Hay varios problemas con la dieta moderna. Es rica en alimentos que provocan la inflamación, como la harina refinada, el exceso de azúcar, grasas oxidadas (rancios), grasas trans y una amplia gama de productos químicos, los conservantes o el trigo moderno. Y es baja en alimentos que reducen la inflamación, como grasas omega-3 de cadena larga, alimentos fermentados y fibra fermentable. Numerosos estudios han asociado la dieta occidental con un trastorno depresivo mayor. (1)

Si quieres sentirte bien come alimentos que tu cuerpo reconozca, como fruta, verdura, tubérculos,setas, algas, pescado, carne, huevos, marisco.

Obesidad

Una de las consecuencias más perjudiciales de la dieta moderna ha sido el dramático aumento de la obesidad. La obesidad es un estado inflamatorio. Los estudios han demostrado mayores niveles de citoquinas inflamatorias en las personas obesas y también que una pérdida de peso se asocia con una disminución de esas citoquinas. (2) La obesidad está estrechamente relacionada con la depresión, y aunque esa relación es probablemente multifactorial y compleja, la inflamación parece jugar un papel importante en ella. (3)

Salud intestinal

Los desajustes en el microbioma intestinal y sufrir de un intestino permeable son factores que se ha demostrado que contribuyen a la inflamación y se correlacionan con la depresión. Por ejemplo, un intestino permeable permite que unas endotoxinas llamadas lipopolisacárido (LPS) escapen del intestino y entren en el torrente sanguíneo, donde provocan la liberación de citoquinas inflamatorias tales como TNF-α, IL-1 y COX-2. (4) Además numerosos estudios han vinculado los cambios desfavorables a las bacterias que habitan en nuestro intestino con trastorno depresivo mayor. (5)

Estrés

El estrés puede ser una de las causas más evidentes de la depresión, pero el vínculo entre el estrés y la inflamación es menos conocido. La investigación ha demostrado que el estrés psicosocial estimula la red de citoquinas pro-inflamatorias, incluido el aumento de TNF-α e IL-1. (6) Estos aumentos de citoquinas inflamatorias están a su vez estrechamente relacionadas con los síntomas depresivos, tal como se describe anteriormente.

La actividad física

Hay una enorme cantidad de evidencia que indica que el ejercicio es un tratamiento efectivo para la depresión y en muchos casos igual de eficaz o más que los fármacos antidepresivos. También se ha demostrado que es útil para prevenir la depresión en personas sanas sin síntomas pre-existentes. (7) Curiosamente, tal y como explicaremos en otro post dentro de un par de semanas, mientras que el ejercicio produce inicialmente las mismas citoquinas inflamatorias que se asocian con la depresión, esta respuesta es rápidamente seguida por la inducción de potentes sustancias anti-inflamatorias. (8) Esto se conoce como efecto hormético, donde un estresante inicial provoca una respuesta compensatoria en el cuerpo que tiene consecuencias positivas a largo plazo.

La privación del sueño

Se ha demostrado que la pérdida crónica de sueño aumenta los marcadores de inflamación, incluso en personas que por lo demás son sanas. (9) Y aunque la privación temporal del sueño se ha usado terapéuticamente para mejorar la depresión, la pérdida crónica del sueño es un factor bien conocido que contribuye al desarrollo de la depresión. (10)

La infección crónica

Las infecciones crónicas producen inflamación, así que no nos sorprende ver que la depresión está asociada con infecciones de Toxoplasma gondii, virus del Nilo Occidental, Clostridium difficile y otros patógenos.

La caries dental y la enfermedad periodontal

La caries dental y la enfermedad periodontal son otra fuente de inflamación crónica, y por lo tanto una posible causa de la depresión. Según un amplio estudio de más de 80.000 adultos, los investigadores encontraron que las personas con depresión tenían más probabilidades de tener pérdida de dientes, incluso después de controlarlo por diversos factores demográficos y de salud. (11)

La deficiencia de vitamina D

En la población occidental son comunes bajos niveles de vitamina D, y hay una creciente evidencia que relaciona la deficiencia de vitamina D con la depresión. La vitamina D modula la respuesta inmune durante una infección, incluyendo la reducción de los marcadores inflamatorios como el TNF-α y la IL-1 que están asociados con la depresión. (12) La suplementación con vitamina D para normalizar los niveles séricos 25D se ha demostrado útil para reducir los marcadores inflamatorios en algunos casos, aunque no en todos. (13)

Reflexión final

La comprensión de las raíces físicas de la depresión puede tener un profundo efecto en las personas que la sufren. Aunque el estigma que rodea a la depresión ha disminuido en los últimos años, muchos de los que están deprimidos todavía llevan la carga de pensar que en ellos hay algo que va mal, y la depresión que experimentan es “por su culpa”. Cuando mis pacientes con depresión se enteran de que sus síntomas tienen una causa fisiológica subyacente, a menudo sienten una tremenda sensación de alivio y empoderamiento.

No pretendo sugerir que los factores emocionales y psicológicos no juegan un papel importante en la depresión. En muchos casos sí lo hacen, la cuestión es qué tipo de estado corporal debe tener un individuo para que ante un pensamiento o una situación vital negativa desarrolle depresión mientras que otro no lo haga. Un estado de inflamación silente nos podría acercar a la respuesta.

Así que al fin y al cabo, también para estar contentos debemos comer bien, movernos, que nos dé el sol, dormir… y el resto vendrá solo.

Bibliografía:

  1. Jacka FN, Pasco JA, Mykletun A, Williams LJ, Hodge AM, O’Reilly SL, Nicholson GC, Kotowicz MA, Berk M. “Association of Western and traditional diets with depression and anxiety in women.” Am J Psychiatry. 2010 Mar;167(3):305-11
  2. de Heredia FP, Gómez-Martínez S, Marcos A. “Obesity, inflammation and the immune system.” Proc Nutr Soc. 2012 May;71(2):332-8
  3. Faith MS, Butryn M, Wadden TA, Fabricatore A, Nguyen AM, Heymsfield SB. “Evidence for prospective associations among depression and obesity in population-based studies”. Obes Rev. 2011 May;12(5
  4. Feng L, Xia Y, Garcia GE, Hwang D, Wilson CB. Involvement of reactive oxygen intermediates in cyclooxygenase-2 expression induced by interleukin-1, tumor necrosis factor-alpha, and lipopolysaccharide. J Clin Invest. 1995 Apr;95(4):1669-75.
  5. Tillisch K. “The effects of gut microbiota on CNS function in humans.” Gut Microbes. 2014 May 16;5(3).
  6. Dimitrijevic M, Stanojevic S, Kustrimovic N, Leposavic G. End-point effector stress mediators in neuroimmune interactions: their role in immunesystem homeostasis and autoimmune pathology. Immunol Res. 2012 Apr;52(1-2):64-80.
  7. Conn VS. “Depressive symptom outcomes of physical activity interventions: meta-analysis findings”. Ann Behav Med. 2010 May;39(2):128-38.
  8. Miller GE, Freedland KE, Carney RM, Stetler CA, Banks WA. Pathways linking depression, adiposity, and inflammatory markers in healthy young adults. Brain Behav Immun. 2003 Aug;17(4):276-85.
  9. Mullington, JM. “Sleep Loss and Inflammation”. Best Pract Res Clin Endocrinol Metab. 2010 October ; 24(5): 775–784
  10. Norifumi, T. “Sleep and Depression”. Journal of Clinical Psychiatry, Vol 66(10), Oct 2005, 1254-1269.
  11. Okoro CA, Strine TW, Eke PI, Dhingra SS, Balluz LS. “The association between depression and anxiety and use of oral health services and tooth loss. Community Dent Oral Epidemiol. 2012 Apr;40(2):134-44.
  12. Beilfuss J, Berg V, Sneve M, Jorde R, Kamycheva E. “Effects of a 1-year supplementation with cholecalciferol on interleukin-6, tumor necrosis factor-alpha and insulin resistance in overweight and obese subjects”. Cytokine. 2012 Dec;60(3):870-4.
  13. Grossmann RE, Zughaier SM, Liu S, Lyles RH, Tangpricha V. Impact of vitamin D supplementation on markers of inflammation in adults with cystic fibrosis hospitalized for a pulmonary exacerbation. Eur J Clin Nutr. 2012 Sep;66(9):1072-4

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *